EQUIPATE PARA VIVIR CON PASIÓN

EQUIPATE PARA VIVIR CON PASIÓN

Queridos emprendedores y familias empresarias

Son muchos los consejos que se dan a los emprendedores y a las familias empresarias desde la academia, la consultoría o la literatura. Desde que los profesores Taguri y Davids en los primeros ochenta presentaron su modelo de los tres círculos se ha ido creando un cuerpo doctrinal en torno a la gestión y gobierno de las familias empresarias. Permíteme que haga un ejercicio sinceridad. Todas esas recomendaciones no sirven para nada si no le pones al asunto mucha, muchísima pasión…

Emprender, desde la perspectiva del fundador o de la familia empresaria es, por definición, una actitud vital que debe abordarse con toda la carga de pasión que te sea posible. Actuar desde la pasión marca la diferencia. No se puede ser emprendedor a tiempo parcial. No se puede ser emprendedor sin darlo todo, sin poner toda la carne en el asador. No se puede emprender si no estás dispuesto a comerte el mundo y ponértelo por bandera. No se puede emprender como quien sale a empatar un partido. No se puede emprender sin una perspectiva vitalista, racial, optimista, positiva, enérgica, arrebatadora, entusiasta, ilusionante, transgresora, rompedora, audaz, alegre, esperanzada, positiva …. En suma, no se puede emprender más que desde el más pasional hayqueismo.

Cuando escribo estas líneas estoy recién llegado de un viaje por el Líbano. Un país pequeño pero en extensión, pero diverso como pocos y donde se aprende mucho sobre pasión. Te comparto el caso.

En Líbano es diverso el paisaje que combina en pocos kilómetros las playas de aguas turquesas con montañas pobladas de nieve. Esa diversidad sigue por la arquitectura. Sirva como ejemplo la foto que se adjunta a este post. Una imagen de Beirut donde se entremezclan la arquitectura futurista, los guiños a la era digital con edificios aún destruidos por efectos de las terribles guerras civiles que han asolado la ciudad. También es diversa la sociedad.

Conviven etnias y religiones desde hace siglos. De ahí que hayan construido un sistema político que, como en tantos protocolos de familia, pretende tejer finos equilibrios para f el facilitar el equilibrio del conjunto. Por mandato constitucional el Presidente del país debe ser cristiano maronita, el Primer Ministro un musulmán suní y el Presidente del Parlamento un musulmán chií. Se impone así la cultura de diálogo para el consenso. Como ocurre en las familias empresarias, cuando el espíritu de cohesión triunfa se viven momentos de gran desarrollo. Beirut fue considerada en buena parte de la primera mitad del siglo XX la París de Oriente Medio, tal era su esplendor. Hoy de nuevo, medios como el New York Times, han identificado Beirut como uno de los lugares  más “cool” del planeta. Sin embargo, cuando el consenso fracasa las consecuencias pueden ser demoledoras. Líbano vivió una terrible guerra civil que destruyó el país a lo largo de nada menos que 15 años, de 1.975 a 1.990.

Sin embargo, hay un rasgo común en muchos libaneses: pasión. Pasión por emprender, pasión por divertirse. Cuando preguntas el por qué, la respuesta que te ofrecen es simple pero contundente: hemos visto el peor rostro de la vida, por eso sabemos la importancia de actuar con pasión.

Ojalá, querido lector, hagas tuya la necesidad de levantarte cada día con pasión sin necesidad de esperar a convivir con el horror.

Piensa que la gente emprendedora debe ser, además,  transmisora de sus pasiones. Ilusionas, apasionas a tu equipo, a tu familia, a las siguientes generaciones, y al entorno para romper barreras, explorar nuevas fronteras y superarlas. En eso consiste el éxito del emprendedor. Hacer realidad lo que en origen fue un sueño en tu cabeza.

En sentido contrario, no verás gente emprendedora desperdiciando su talento en asuntos que no aportan ningún valor. No me imagino a la gente emprendedora perdiendo el tiempo para hacer la pelota al jefe de turno a fin de cubrir ineficiencias flagrantes. Ni tratando de buscar mil argucias, esto es, pasando el marrón a cualquier colega, para justificar que no se cumplen los compromisos. Ni discutiendo por si mi despacho tiene 1 metro cuadrado menos que el de otro directivo, o el de tu hermano, al que has convertido en tu rival. Ni mucho menos discutiendo porqué tu despacho tiene orientación norte, mientras que el rival se orienta al sur, o lo contrario, porque al final se trata de discutir por discutir. Ni convirtiendo la organización en un sumatorio de silos donde cada cual trata de preservar sus secretos mejor guardados. Ni rodeándote de los más mediocres para resaltar sus presuntas virtudes. Ni haciendo la vida imposible a quien destaca creyendo que te va a hacer sombra, hasta hastiarle, provocando se largue como alma que lleva el diablo. Ni dificultando cuanto puedes la tarea de los jóvenes valores que se incorporan a la empresa, no vaya a ser que te acaben quitando el puesto. Ni apuntándote los tantos y méritos que no te corresponden. Ni deseando el fracaso del colega sobre el que asentar tu desarrollo profesional. Ni creando la cultura de la insana envidia.

La pasión exige estar bien equipado. Respecto a los asuntos profesionales se trata de que te rodees de buenos equipos, de modo que aglutines talento para cubrir todos los flancos que tu proyecto va a demandar para ser implantado con éxito. Lo mismo cabe aplicar en el plano personal. Tenemos que estar muy bien equipados. La tarea de emprender es dura, exigente, estresante por momentos. Demanda mucha energía, esfuerzo y perseverancia. Es por eso que te sugiero que te equipes también lo mejor que puedas en tu esfera privada. Para vivir y emprender con pasión.

Cuando se tira de tópico y decimos que detrás de toda mujer/hombre de éxito hay otro/a gran hombre/mujer se alude precisamente a lo que acabo de expresar respecto a equiparse bien. Sin embargo, debo reconocerte que nunca me gustó esa manida frase. Más que nada, por la disociación que establece entre las partes que forman parte de la pareja. Prefiero decir que para que las cosas funcionen, a nivel personal, se ha debido constituir una sociedad fuerte. Estas sociedades fuertes se caracterizan por rasgos que definen palabras como respeto, empatía, confianza, diversión, comunicación, complicidad, independencia, equilibrio, admiración y, por supuestísimo, pasión….. Las sociedades fuertes hacen a su vez más fuertes a sus miembros, que viven una especie de sensación mágica de poder con todo. Sensación que acaba dando lugar a realidades concretas de metas alcanzadas. Lo que, a su vez, fortalece más la sociedad. Las sociedades fuertes potencian a sus partícipes y estos, a su vez, crecen y engrandecen la sociedad. El círculo virtuoso de las sociedades fuertes. Podemos extender el concepto desde la pareja a las familias y así se van creando las grandes sagas de familias empresarias.

Si vives en una sociedad fuerte, da gracias todos los días y cuídala para que sea cada vez más fuerte. Resérvate tiempo de calidad para este objetivo trascendente.

¿Y si convives en otro tipo de sociedad? Complicado. Un psicólogo o un coach te dirá aquello de que para hacer tortillas hay que romper huevos… Aparte esto, te sugiero alguna lectura inspiradora como aquel maravilloso texto de Khalil Gibran que acaba diciendo “ni el roble ni el ciprés crecen el uno a la sombra del otro”.

En definitiva, ahora que empieza un año nuevo encárgate de crear todas las condiciones para afrontar la vida con pasión.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean. Por cierto, también ese reto de la felicidad es más fácil de conseguir salpicando los días de mucho rojo pasión.

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